
Imágenes…
Tonalidades que se precipitan hacia un abismo repleto de sentidos, búsqueda del interior, abrigo del alma.
Junto a la plasmada forma se realzan por sobre el universo un constante movimiento de fluidos, en una gran rueda elíptica que desprende las órbitas de ese instante, momento que desgasta el pensamiento abrupto de lo que tenemos delante nuestro.
Físico, material… simplezas y nada más.
Lo que no se puede tocar nos lleva hacia lo verdadero, un mundo en donde solo los estados superiores existen, un mundo en donde la materia no ocupa lugar, ni posee forma, solo la danza de nuestras almas que viajan como luces, resplandores que el hombre no conoce, sentimiento de amor y eternidad.
¿Cuan grande es lo que poseemos, como se puede medir?
Uniones que nos delatan un asomo de sabiduría en las imágenes que abrigamos con tanto celo, ellas que nos inundan y alimentan ese mundo que yace en lo infinito de nuestro ser.
Así crezco en medio de este mundo, llevando un poco de mí, entregando en cada paso y palabra lo que soy.



